La Cámara de Diputados aprobó este martes, por 144 votos contra 102 y 9 abstenciones, la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. En el relato oficial es una “conquista técnica”. En los hechos, es una decisión profundamente política: se le ata las manos al Estado para que nunca más pueda usar la política monetaria a favor del empleo, la producción o el salario. Solo un mandato: cuidar la moneda.
¿Y qué pasa con la gente? Esa pregunta no está en la ley. Mientras se celebraba la votación, los datos contaban otra historia: el salario real cayó 0,9% en junio, la jubilación mínima sube apenas 2,1% —por debajo de lo que aumenta la comida— y la morosidad de las familias volvió a crecer. La estabilidad del dólar que muestran como trofeo se sostiene, en buena medida, sobre bolsillos que compran cada vez menos.
Para quién es la “moneda sana”
Una moneda estable es deseable. La pregunta es a costa de qué y de quién. Cuando el único objetivo del Banco Central es la moneda, todo lo demás —salud, educación, obra pública, salario— queda subordinado. El ajuste deja de ser una emergencia transitoria y se vuelve doctrina, escrita en la ley.
Le dicen equilibrio fiscal al recorte de derechos. El único déficit que nunca ajustan es el de la desigualdad.
Los que festejan la reforma son los mismos que tienen ahorros en dólares y no dependen de un sueldo en pesos. Para el laburante, el jubilado o la comerciante de barrio, “moneda sana” significa que su ingreso vale menos cada mes y que, si algo falla, no hay Estado que amortigüe el golpe.
Lo que dicen los números (1/9/2026)
- Votación: 144 a favor, 102 en contra, 9 abstenciones
- Salario real: -0,9% en junio
- Jubilación mínima: +2,1% (por debajo de la canasta)
- Morosidad de las familias: en aumento
- Crecimiento proyectado 2026: ~3%, insuficiente para bajar la pobreza
La pelea no terminó
Los 102 votos en contra no son un detalle: son la señal de que hay otra mitad del país que no está dispuesta a firmar un cheque en blanco. La reforma todavía debe pasar por el Senado, y afuera del recinto los gremios y las organizaciones sociales ya anticipan movilización. Porque una economía que crece 3% pero no baja la pobreza no es una recuperación: es un reparto injusto de lo que producimos entre todos.
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